El último informe del Rosgan muestra que la salida de vacas y vaquillonas alcanzó el nivel
más bajo de los últimos años. El contexto de buenos precios, mejores condiciones forrajeras
y una mayor expectativa productiva empuja a los productores a conservar vientres.
La ganadería continúa mostrando señales que invitan al optimismo. Luego de varios años
marcados por la sequía, la liquidación de hacienda y la incertidumbre productiva, los
números de la faena de hembras se revierten y comienzan a reflejar un escenario diferente:
menos oferta, más retención y productores que parecen apostar nuevamente por el
crecimiento de sus rodeos.
Así lo revela el último informe del Rosgan, que destaca una caída significativa en la
cantidad de vacas y vaquillonas enviadas a faena durante los primeros cinco meses del
año.
Entre enero y mayo se sacrificaron 2,35 millones de hembras, un 9% menos que en igual
período de 2025, convirtiéndose en el volumen más bajo registrado para ese lapso desde
2020.
La faena de hembras es uno de los indicadores más observados por el mercado porque
permite anticipar hacia dónde se dirige el ciclo ganadero. Cuando aumenta sostenidamente,
suele asociarse con procesos de liquidación de stock; cuando disminuye, puede
interpretarse como una señal de retención y expectativa de crecimiento.
Sin embargo, desde el Rosgan advierten que estos datos no deben analizarse de manera
aislada. “La faena de hembras es uno de los indicadores más observados para anticipar
cambios en el ciclo ganadero, ya que permite detectar señales tempranas sobre procesos
de expansión, estabilización o liquidación del stock“, señalaron.
Otro dato relevante es la participación de las hembras dentro de la faena total. En los
primeros cinco meses del año representaron el 47,5% del total, apenas por encima del 47%
registrado un año atrás.
A simple vista, el dato podría parecer elevado. De hecho, el mercado suele considerar que
niveles superiores al 47% funcionan como una zona de alerta para la evolución futura del
stock. Sin embargo, el contexto actual presenta algunos matices.
Por un lado, la faena total cayó cerca de un 10% interanual, por lo que la reducción en la
salida de hembras fue apenas menos pronunciada que la observada en los machos.
Por otro lado, “el menor volumen absoluto de vacas y vaquillonas enviadas a faena sugiere
que existe una decisión concreta de conservar vientres en los establecimientos”, destaca el
Rosgan.