Aprendizajes de productores a quienes la crisis, lejos de debilitarlo, los empujó a una mayor
disciplina “puertas adentro” en sus procesos.
En la Argentina, la incertidumbre económica ya no es sorpresa: es la regla. Las tasas de
interés cambian de un día para el otro, los costos suben permanentemente y los precios
agrícolas se derrumban o se disparan según las decisiones políticas internas y la coyuntura
global.
Para el productor agropecuario, que suele planificar su trabajo en meses o incluso en años,
convivir con esta volatilidad es un verdadero desafío. Muchos caen en la trampa de la
parálisis: esperar que pase la incertidumbre antes de volver a pensar en producir más y
crecer.
Del bloqueo a la acción: el caso de un tambero salteño
La experiencia de un productor tambero en el Valle de Lerma, Salta, demuestra que, ante
ese escenario volátil, existe un camino alternativo: la búsqueda de la mayor eficiencia
interna. Así, cuando un salto del tipo de cambio disparó sus costos, su primera reacción fue
defensiva:

  • Secó parte del rodeo de menor producción.
  • Renegoció con proveedores.
  • Ajustó consumos al mínimo.
    Pero pronto entendió que esa respuesta no alcanzaba. Entonces modificó la estrategia:
  • Mejoró el control de gestión para detectar costos ocultos.
  • Optimizó la alimentación de las vacas en ordeñe para obtener más litros por animal.
  • Capacitó a su equipo, convencido de que la eficiencia empieza por las personas.
    Resultado: la crisis, lejos de debilitarlo, lo empujó a una mayor disciplina “puertas adentro”
    en sus procesos.