La soja atraviesa un momento diferente en Chicago. Después de varios años en los que una
oferta mundial abundante limitó el potencial de los precios, la combinación de una demanda
firme y un menor ritmo de crecimiento de la producción comienza a cambiar el equilibrio del
mercado.
La soja noviembre alcanzó US$ 12,88 por bushel, mientras enero se ubicó cerca de US$
13,00 y marzo en US$ 13,06 en Chicago. Los nuevos máximos de contrato reflejan la
recuperación de las cotizaciones y muestran que el mercado comienza a valorar con mayor
atención los riesgos sobre la oferta.
El clima vuelve a ocupar un lugar central. Mientras todavía se siguen las condiciones finales
de los cultivos estadounidenses, comienza una nueva etapa de seguimiento climático en
Sudamérica. La evolución de las condiciones durante la siembra y el desarrollo de los
cultivos será determinante para definir las expectativas de producción de la próxima
campaña.
La demanda, por su parte, continúa ofreciendo respaldo. Estados Unidos mantiene una
elevada utilización interna de soja, especialmente vinculada a la producción de aceite,
mientras China sigue realizando compras de mercadería estadounidense. También se
mantiene firme la demanda internacional de harina y aceite.
La recuperación de Chicago mejora las perspectivas para la comercialización de la soja
sudamericana. Con precios internacionales más elevados, comienzan a aparecer
oportunidades para asegurar márgenes y avanzar gradualmente con la fijación de parte de
la producción de la próxima campaña.
Los premios también serán determinantes. Actualmente muestran firmeza para los negocios
cercanos, aunque podrían cambiar a medida que avance la nueva cosecha. Si la producción
sudamericana resulta normal y aumenta la disponibilidad de mercadería, existe margen
para que los premios se debiliten.
Por eso, el escenario invita a una estrategia flexible. Las ventas escalonadas, las fijaciones
parciales y el uso de herramientas de cobertura permiten aprovechar los mejores niveles
actuales y, al mismo tiempo, mantener participación si Chicago continúa avanzando.
La demanda europea de harina de soja fue otro de los datos destacados durante la semana
que pasó. Estados Unidos registró ventas de 100.000 toneladas de harina tanto a Alemania
como a los Países Bajos. Las dificultades en el comercio de granos del Mar Negro están
llevando a compradores europeos a revisar sus necesidades de abastecimiento, lo que
puede generar nuevas oportunidades para otros proveedores.
El aceite de soja también se mantuvo en el centro de la escena por la expectativa en torno a
las decisiones de la EPA sobre las obligaciones de biocombustibles. Los rumores sobre la
política energética estadounidense continúan generando volatilidad y mantienen al aceite
como uno de los principales focos de atención dentro del complejo.