Solo el 22% de la cosecha de soja tiene puesto precio firme, un dato que representa un
mínimo en más de 30 años, según señaló en un informe la Bolsa de Comercio de Rosario
(BCR).
Para recordar, según la entidad, la cosecha este año totalizará 51,5 millones de toneladas,
por encima de los 49,5 millones de toneladas del ciclo previo.
“La proporción de la cosecha de soja con cobertura de precio en la actual campaña 2025/26
está en niveles mínimos desde, al menos, el ciclo 1994/95. Pese a que el volumen de
ventas comenzó a mostrar un ritmo algo más acelerado en las últimas semanas, al son de
la cosecha, los negocios con precio cerrado no avanzan con la misma firmeza», indicó.
En este contexto, en base a datos de la Secretaría de Agricultura, la BCR recordó que “el
total de compras por parte de la industria y la exportación suma 18,1 millones de toneladas,
de los cuales 10,4 millones de toneladas tienen puesto un precio en firme, y 7,6 millones de
toneladas están pendientes de fijación”.
La entidad amplió sobre por qué se ha visto desalentada la fijación de los precios. Detalló:
“Desde el punto de vista de la oferta, si bien los precios de la soja en dólares se ubican 18%
por encima de los valores de hace un año, la mejora se reduce a 8,5% medida en pesos
deflactados por inflación, y la cotización está por debajo de la media histórica, desalentando
la fijación de precios”.
En este contexto, un informe del Centro de Agronegocios de la Universidad Austral indicó
que, después de varias jornadas marcadas por la incertidumbre internacional, el mercado
de granos logró estabilizarse y “muestra señales de independencia respecto de las fuertes
oscilaciones registradas en el petróleo por el conflicto en Medio Oriente”.
Agregó que, “si bien los precios quedaron en un escalón inferior al de semanas anteriores,
la soja evidenció una recuperación y algunos valores comienzan a resultar atractivos para
los productores”.
La casa de estudios citó a Dante Romano, profesor e investigador de su Centro de
Agronegocios y Alimentos, que dijo: “El mercado ya quitó prácticamente toda la prima
asociada al conflicto geopolítico y ahora vuelve a concentrarse en los fundamentos
agrícolas, especialmente en el clima y la oferta disponible”.
A esto se suma que muchos productores ya cubrieron sus necesidades financieras con la
venta de otros productos, fundamentalmente maíz, trigo, cebada o girasol. En efecto, para
estos productos, sólo una vez en la historia el volumen comercializado al primero de junio
resultaba más alto que el de esta campaña (en 2023 para el trigo y en 2022 para el maíz),
en tanto que el volumen de compras de cebada y girasol se encuentra en máximos
históricos.