Se va achicando la ventaja que el precio de la hacienda durante el último año le había sacado
a la inflación y a los costos de producción.
Entre octubre del 2025 y octubre del 2026, y mientras la inflación (IPC) fue del 33%, el
precio del novillito en Cañuelas subió un 28% y el precio del ternero de invernada creció un
36%.
En el mismo lapso, el tipo de cambio para los cortes del novillo se mantuvo sin cambios; el
tipo de cambio neto para la carne de vaca subió un 5% y nuestro Índice Ponderado de
Insumos Ganaderos (Personal, Pasturas, Verdeos, Silaje de Maíz, Rollos, Alambre, Gas-oil)
se incrementó un 37%.
También en los últimos 12 meses el novillo Hilton se incrementó un 28%, la vaca conserva
un 24% y la vaca gorda subió un 11%.
Los precios de varias categorías de hacienda, en términos reales, se ubican por debajo de
los de un año atrás.
El último incremento significativo del stock ganadero se registró en el trienio 2015-2017,
período en que las existencias totales de hacienda aumentaron unos 2,6 millones de
cabezas, la cantidad de vacas creció 1,39 millones de animales, y con una faena de
vaquillonas (DTE, Senasa) que durante esos tres años se redujo a un promedio de solo 2,4
millones de cabezas anuales.
Para el 2026 estaríamos registrando un sacrificio de vaquillonas del orden de los 3,15
millones de animales, un 15% por debajo del año pasado, pero bien por encima todavía de
la faena de esta categoría registrada en esos tres años de retención franca.
La tasa de extracción de vaquillonas (relación faena/stock), que promedió el 30% en los
años de clara recomposición ganadera –con un mínimo del 27,4% en el 2016–, en el 2026
se ubicaría en el orden del 45,7%, todavía por encima de los niveles de equilibrio.
Hemos reducido la faena de vaquillonas, tanto en términos absolutos como relativos al stock
de esta categoría; en el 2026 se reduciría la faena de vaquillonas un 13%, pero el dato del
año pasado no serviría como punto de comparación porque la relación faena/stock del 2025
fue, con un 53,7%, la segunda más alta de los últimos 20 años.
Queda claro además que hay una correlación inversa entre la faena de vaquillonas y el
stock de vientres al año siguiente.
En resumen: la faena de vacas ya hace meses que está en los niveles considerados de
equilibrio, pero la de vaquillonas, si bien ha bajado, estaría todavía por arriba de la
extracción de equilibrio.