Según un informe elaborado por el Instituto Latinoamericano del Huevo (ILH), bajo la
coordinación de la Asociación Latinoamericana de Avicultura (ALA), se confirmó que el país
alcanzó en 2025 un récord histórico de 398 huevos consumidos por habitante por año,
superando incluso a mercados tradicionalmente líderes como México.
Detrás de ese fenómeno, aparece como explicación una variable determinante: el huevo es
hoy una de las proteínas más accesibles para el bolsillo de los argentinos.
De acuerdo al análisis difundido por la Cámara Argentina de Productores e
Industrializadores Avícolas (CAPIA), el ingreso per cápita salarial en el país se ubica en
583,35 dólares y permite adquirir unas 33,20 docenas de huevos, considerando un valor
promedio de 2,65 dólares por docena.
Ese diferencial explica gran parte del crecimiento sostenido del consumo interno y posiciona
a la Argentina con una de las mejores relaciones salario-docena de huevo del mundo.
En un contexto económico complejo y con fuerte presión sobre el poder adquisitivo, el
huevo logró mantenerse como una alternativa nutritiva, accesible y de alta calidad para
millones de familias.
Desde CAPIA destacaron además que el récord de consumo no es casualidad, sino el
resultado de años de inversión y profesionalización del sector avícola. Actualmente, la
Argentina cuenta con un parque productivo de 62,7 millones de aves en postura, altamente
tecnificado y con elevados estándares sanitarios y genéticos.
“Este logro es el resultado de décadas de inversión en genética, sanidad y tecnología por
parte de los productores argentinos, sumado a una creciente conciencia de los
consumidores sobre la calidad nutricional y la accesibilidad de esta proteína. Argentina es
un faro a nivel mundial en estrategias de marketing y comunicación sobre los beneficios del
consumo de huevo”, señaló Javier Prida, quien coordinó el relevamiento regional.
El estudio también remarca el peso estratégico que tiene Latinoamérica en la producción
mundial de huevos. La región aporta el 13% del volumen global, y la Argentina aparece
como uno de los pilares centrales tanto por nivel de consumo como por tecnificación de sus
sistemas productivos.