Con una gran adaptabilidad al clima mendocino, cada vez más productores pasan de los
cultivos más tradicionales de la provincia, como la vid o los frutales, a la «reina de las
forrajeras», en medio también del crecimiento ganadero de esta región.
Con una gran adaptabilidad al clima mendocino, cada vez más productores pasan de los
cultivos más tradicionales de la provincia, como la vid o los frutales, a la «reina de las
forrajeras», en medio también del crecimiento ganadero de esta región.