Mientras las perspectivas de rentabilidad son positivas en Argentina, en los países
competidores crece de manera agigantada la morosidad e incluso en Brasil hay campos
saliendo a remate. Los productores locales podrían sacar ventaja de este contexto.
En las circunstancias actuales, los agricultores argentinos parecen estar en una mejor
posición económica que sus pares estadounidenses y brasileños.
En principio, un parámetro para analizar esta situación es el reciente informe de la Bolsa de
Cereales de Córdoba que proyecta los márgenes de los principales cultivos y marca “un
escenario positivo”, para todos.
En cambio, los informes provenientes de los otros dos países, principales competidores de
Argentina, alertan sobre una situación económicamente compleja para los productores.
Por ejemplo, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) informó que la
deuda financiera de los farmers ha crecido a niveles récord, y encima estaría siendo
subestimada.
Se trata de US$ 605 mil millones tomados con el sistema financiero formal, una cifra que
crece por encima de la inflación y que marca la fragilidad del presente rural en los EEUU.
No por nada el presidente Trump anunció que Rusia le iba a exportar diésel, con el objeto
de bajarle el costo del combustible a sus productores.
De hecho, un artículo de Reuters señala que los productores venían de años con márgenes
muy ajustados debido a precios bajos y costos altos. Pero los acontecimientos de este año,
con la guerra en Medio Oriente disparando el precio de los combustibles y el fertilizante,
terminaron de empeorar la ecuación.
Para sumar más datos, la Universidad de Illinois, que sigue de cerca la economía agrícola,
señala que contra un aumento de los costos de 4,5% interanual para esta campaña, los
ingresos caen 2,6%, lo que da idea del problema.
Incluso, vale insistir en que se dice que la deuda de los farmers está subestimada, porque el
USDA solo toma la que puede recabar en los canales financieros, pero el crédito que están
recibiendo del canal de los insumos, la maquinaria, las cooperativas y otros sectores no
formales llevarían los números mucho más arriba.
Como caso testigo, las noticias dan cuenta de una cooperativa agrícola que pasó de prestar
US$ 100 millones a sus socios la campaña pasada, a US$ 1.000 millones para esta
2026/27.
Además la guerra de aranceles de la Administración Trump generó distorsiones en el
comercio, particularmente en lo que respecta a las exportaciones de soja a China, que se
ha convertido en un mercado que responde más a la geopolítica que al juego de la oferta y
la demanda.