La principal cooperativa agropecuaria del país presentó en la Casa Rosada un proyecto
para construir una planta de bioetanol con una inversión superior a los US$150 millones.
Agricultores Federados Argentinos (AFA), la principal cooperativa agropecuaria del país, dio
un paso clave para avanzar en uno de los proyectos industriales más ambiciosos de su
historia. La entidad presentó formalmente en la Casa Rosada un plan para construir una
planta de bioetanol, una iniciativa que demandará una inversión superior a los US$150
millones y que busca posicionarla en uno de los negocios con mayor potencial de
crecimiento dentro de la agroindustria.
La propuesta fue presentada durante reuniones con funcionarios nacionales y legisladores
vinculados al sector energético, en un contexto marcado por el debate sobre el futuro de los
biocombustibles en la Argentina y la necesidad de un marco regulatorio que incentive
nuevas inversiones.
Desde la cooperativa consideran que el proyecto permitirá transformar materias primas
agrícolas en combustibles renovables, sumando valor agregado a la producción de sus
asociados y profundizando la integración industrial de AFA. La entidad nuclea a más de
30.000 productores y busca ampliar sus oportunidades de negocio en un segmento que
podría ganar protagonismo en los próximos años.
El avance del proyecto también coincide con el envío al Congreso de una nueva iniciativa
oficial para actualizar la legislación de biocombustibles. En ese escenario, AFA apuesta a
posicionarse desde temprano en un negocio que combina demanda energética,
sustentabilidad y agregado de valor en origen.
El presidente de la cooperativa, Darío Marinozzi, destacó el respaldo institucional recibido
durante los encuentros y remarcó la importancia de promover inversiones vinculadas al
desarrollo energético y productivo del país.
Más allá de la magnitud de la inversión, el desembarco en bioetanol representa un nuevo
capítulo en la estrategia de diversificación de AFA. En los últimos años, la entidad avanzó
en distintas unidades de negocio vinculadas al procesamiento industrial, con un molino
harinero, una planta aceitera y una moderna unidad de investigación y formulación de
productos biológicos inaugurada recientemente en Ramallo.
Con una facturación superior a los US$2.200 millones en 2025 y un patrimonio que supera
los US$830 millones, la cooperativa acelera ahora un movimiento que podría redefinir su
perfil productivo y consolidarla como un jugador relevante dentro de la cadena de
combustibles renovables.