En lo que va de agosto, los exportadores han anotado DJVE de maíz por casi 8 millones de
toneladas, ya superando el máximo de todo marzo, cuando fueron 6,84 millones. El cereal
argentino se encamina a ser el segundo más exportado a nivel mundial.
Con un potencial exportador de 45 millones de toneladas para la campaña comercial
2025/26, el ritmo del negocio exportador de maíz está siendo frenético.
Las compañías granarias llevaban anotados 6,44 millones de toneladas con fecha de inicio
de embarque en el presente mes: se trata del volumen mensual más alto después de
marzo, cuando se inscribieron embarques por 6,84 millones.
No obstante, durante este martes se habrían inscripto más de 1,2 millones de toneladas, por
lo que ya el máximo de marzo se estaría superando, lo que hace que agosto establezca un
nuevo récord.
De esta manera, con apenas seis meses transcurridos desde el inicio de la campaña, en
marzo, la exportación ya habría inscripto negocios por unos 33 millones de toneladas, un
volumen que ya supera a la de toda la temporada 2024/25 cuando el total fue de 29
millones de toneladas.
Con 45 millones de toneladas exportadas en la campaña 2025/26, la Argentina recuperaría
el segundo puesto como exportador global detrás de los Estados Unidos, que proyectan
86,4 millones; y superando a Brasil, que rondaría los 42 millones.
Todo esto, en un contexto global favorable: localmente, el segundo semestre de la campaña
maicera está por arrancar con la guerra entre Rusia y Ucrania que se ha espiralizado, y
ahora los activos agrícolas se han convertido en objetivos militares.
Ucrania, con un potencial exportador de maíz de 23 millones de toneladas para esta
campaña, no puede salir por la vía del Mar Negro tras los bombardeos al puerto de Odesa y
el hundimiento de buques graneleros; y encima, por la sequía en Europa, la vía del Danubio
también está disminuida en su capacidad de transporte, al margen de que también está al
alcance de los misiles rusos.
En tanto, al incursionar la lupa en eñ viejo continente, la ola de calor y sequía está
reduciendo su producción y aumentando las necesidades de importación en el orden de los
5 millones de toneladas.
Así las cosas, con una cosecha por encima de los 65 millones de toneladas, un saldo
exportador del orden de los 45 y una situación compleja en el hemisferio norte, hay
potencial para ver una buena segunda parte de la campaña maicera argentina.