La rentabilidad de un sistema se define en gran medida por la capacidad de minimizar las
pérdidas ocultas entre el tacto y el destete. Las recomendaciones de un médico veterinario
para ganar eficiencia en cada momento y obtener más terneros.
El concepto de “un ternero por vaca y por año” es biológicamente ineficiente como meta de
gestión, ya que ignora las mermas naturales y las variaciones regionales (no es
comparable, por ejemplo, la localidad bonaerense de Balcarce con Formosa).
Por eso, el enfoque deberá virar hacia el índice de destete objetivo, planteando un
escalonamiento lógico en lo que respecta a preñez objetivo, merma tacto-parto, parto-
destete e índice de destete final.
El control debe ser quirúrgico. Si no se sabe cuándo se pierde el ternero, es imposible
determinar la causa. “Muchas veces el problema de bajo destete se atribuye erróneamente
a abortos, cuando el origen es una baja tasa de concepción. Es más sencillo y económico
trabajar sobre la preñez que sobre las mermas posteriores”, indicó Ricardo Chayer,
especialista en salud animal y socio fundador de CONPAS (Consultores Pampeanos
Asociados, servicios y asesoramiento en ganadería y biotecnología en reproducción).
Lo dijo durante una charla ofrecida a la Comisión de Ganadería de CREA y compartida por
la plataforma Contenidos CREA.
Las mermas tacto-parto (el período fetal) son la etapa más compleja de diagnosticar sin un
seguimiento profesional.
Las causas se dividen principalmente en mortandad de la madre: incidencias de
hipomagnesemia o intoxicaciones (por ejemplo, hongos en maíces diferidos) y abortos, los
cuales deben ser clasificados para un correcto diagnóstico etiológico.
Pueden ocurrir por mortalidad embrionaria (hasta el día 45), detectada como “vaca vacía” al
tacto; periodo fetal temprano (día 45 a 100), por lo general causada por venéreas como
Trichomoniasis o Campylobacter; y período fetal tardío (>100 días), que generalmente está
asociada a agentes infecciosos (brucelosis, Neospora, Leptospirosis, DVB/IBR, etcétera).