Buenos Aires, abril de 2026.- La nueva campaña agrícola se inicia en un contexto complejo
y desafiante para los productores argentinos. La urea, insumo central para trigo, cebada y
maíz, registró en marzo un aumento superior al 36%, acumulando fuertes subas desde
comienzos de año y encareciendo significativamente los costos de implantación, según
datos del Banco Mundial. Sin embargo, el panorama climático muestra señales más
alentadoras: los suelos presentan una recuperación marcada de humedad y los pronósticos
anticipan una transición hacia condiciones climáticas neutrales, lo que podría aportar mayor
estabilidad en las lluvias durante el otoño – invierno.
En este escenario, el trigo se posiciona como uno de los cultivos más destacados del ciclo.
Con una producción récord de 27,9 millones de toneladas impulsada por altos rindes, el
cereal consolidó un ritmo sostenido de exportaciones y un mercado firme, con precios
disponibles que alcanzaron los 185 USD/t. A nivel comercial, también mostró un avance
destacado, ubicándose como el segundo cultivo con mayor volumen de ventas, sólo por
detrás del maíz.
La cebada mantiene su lugar estratégico dentro del esquema productivo, traccionada por la
demanda de la industria cervecera y por las oportunidades en mercados forrajeros de Asia
y el norte de África, lo que genera expectativas positivas para el ciclo 2025/2026.
Aun así, uno de los problemas que más preocupa a los técnicos y productores es el avance
de las malezas resistentes, especialmente en trigo y cebada. Especies como nabo, nabón y
rama negra continúan expandiéndose, comprometiendo los rendimientos y obligando a
implementar estrategias más robustas de control. En ese marco, BASF ofrece una
herramienta clave: Voraxor®, un herbicida pre-siembra que combina dos ingredientes
activos —Trifludimoxazin y Saflufenacil— y se posiciona como una solución de alta eficacia
para el manejo de malezas de hoja ancha en cultivos de trigo y cebada, además de contar
con registro para soja, maíz y maní.
Página 2
La combinación de ambos activos PPO permite un rápido secado y control de la maleza de
malezas existentes y persistencia destacable que evita nuevas emergencias, garantizando
una implantación más limpia y sin competencia por recursos. Entre las problemáticas más
frecuentes, Voraxor® se destaca por su alta efectividad en nabo, nabón y rama negra con
resultados consistentes tanto en preemergencia como en aplicaciones de post emergencia
de la maleza. Además de aportar velocidad de control y la acción residual prolongada,
presenta una gran adaptabilidad de uso, con buena selectividad y estabilidad frente a
diferentes condiciones climáticas. Su aporte al manejo de resistencia es otro diferencial,
especialmente en un contexto donde varias malezas han comenzado a mostrar menor
sensibilidad a PPO tradicionales.
Juan Pérez Brea, gerente de Cultivo de BASF, subrayó: “Es importante adelantarse a las
problemáticas del lote, controlar las malezas presentes y trabajar sobre el banco de semillas
a través de la acción residual del producto. Desde BASF buscamos traer al mercado
soluciones que atiendan los desafíos actuales sin perder de vista las resistencias futuras.”
Desde el ámbito productivo, también llegan opiniones favorables. En Sierras Bayas,
Olavarría, la empresa familiar Esteva S.H., dedicada a trigo, cebada, maíz y soja, incorporó
Voraxor® luego de la presentación oficial del producto en Tandil en 2024. Para Jorge Esteva,
el herbicida se convirtió en una herramienta central del esquema de control: “Por un ajuste
de costos tuvimos que ajustar la estrategia de fertilización y control de malezas. En cuanto
a este último punto; en malezas como nabo, rama negra y yuyo colorado, Voraxor® mostró
resultados muy superiores, incluso sobre malezas en estado avanzado de control, llegando
al extremo de lograr muy buenos resultados con plantas en floración”.
Esteva también destacó la persistencia del producto: “Lo más notable fue la acción residual.
Evitó nuevas germinaciones hasta 50 días aproximadamente de aplicado, siendo este uno
de los principales atributos respecto a otros
herbicidas. Además, combinado con 2,4-D y glifosato mostró excelente desempeño.” Los
productores deberían animarse a probarlo en una parte representativa del campo: la relación
costo–beneficio y la facilidad de uso lo hacen muy recomendable.”
En un año donde los costos de insumos presionan y la estabilidad climática comienza a dar
un respiro, las decisiones técnicas serán clave. Herramientas como Voraxor® se consolidan
como aliados estratégicos para tratar y controlar las malezas resistentes, proteger el
arranque de los cultivos y asegurar un mejor desempeño agronómico.