Las compras internacionales de soja estadounidense registraron una nueva aceleración.
China adquirió 612.000 toneladas el martes y otras 134.000 toneladas el miércoles,
mientras que España compró 165.000 toneladas. En conjunto, las operaciones sumaron
911.000 toneladas en dos ruedas y elevaron a 3,16 millones de toneladas las ventas
anunciadas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) durante seis
sesiones consecutivas.
Las ventas externas de soja de EE. UU. sumaron 2,841 millones de toneladas la semana
pasada, por encima de las 2,417 millones previstas y casi cinco veces el volumen de la
semana anterior. Los compromisos chinos para la campaña comercial 2026/27 llegaron a
15,067 millones de toneladas, incluidas las operaciones informadas después del 15 de
octubre. Sin embargo, la competencia brasileña continúa siendo un factor determinante.
Por el lado de la producción, la estimación del USDA para el rendimiento de la soja
estadounidense se ubica en un récord de 35,7 quintales por hectárea, equivalente a 53,1
bushels por acre. Sin embargo, esta proyección genera interrogantes entre algunos
analistas, que señalan la expansión del área sembrada desde 32,9 millones de hectáreas
en 2025 hasta 35,2 millones en 2026, además de los episodios de condiciones
meteorológicas adversas registrados durante el ciclo. La confirmación del rendimiento
definitivo dependerá de los resultados de cosecha y de las próximas evaluaciones oficiales.
En Sudamérica, Brasil concentra la atención por el avance de la siembra. En Mato Grosso,
principal estado productor, la siembra recuperó terreno y superó el ritmo habitual para esta
época. En cambio, las lluvias excesivas en algunas zonas de Paraná podrían generar
dificultades operativas y demoras localizadas. En Paraguay prácticamente ya está toda el
área de soja sembrada y se habían adelantado las fechas de siembra con respecto al año
anterior. La siembra en Paraguay se adelantó a mediados de la segunda quincena agosto
con motivo del Niño esperado para Sudamérica.
Las condiciones climáticas de los próximos meses serán determinantes para establecer el
potencial productivo regional. Durante episodios asociados al fenómeno de El Niño, las
precipitaciones pueden distribuirse de manera irregular entre distintas zonas de Brasil y
Argentina. Por eso, el seguimiento de las lluvias, la humedad del suelo y el avance de las
labores será fundamental para evaluar el desarrollo de los cultivos y las perspectivas de
oferta sudamericana.
La combinación de una demanda internacional activa, las dudas sobre el rendimiento final
de Estados Unidos y las diferencias climáticas en Sudamérica mantiene la atención sobre el
balance global de soja. La evolución de las compras chinas y la confirmación de las
cosechas en los principales países productores serán claves para determinar la
disponibilidad mundial de la oleaginosa durante la campaña 2026/27.