La disponibilidad de carne vacuna en Argentina volvió a retroceder y este año se ubica,
entre consumo interno y exportaciones, en torno a los 62 kilos anuales por habitante. Es un
nivel muy inferior al de décadas pasadas.
La caída del stock ganadero y la menor faena explican gran parte de esta reducción, que
limita la oferta de carne y condiciona tanto al mercado interno como a la dinámica de
exportación.
El deterioro está vinculado principalmente con la reducción del rodeo bovino. En la
actualidad hay alrededor de 51 millones de animales para una población cercana a los 49
millones de habitantes, lo que implica una relación de apenas 1,1 cabeza por persona.
Medio siglo atrás, esa proporción superaba dos cabezas por habitante, reflejando una
mayor disponibilidad de carne y un mayor peso del sector en el comercio internacional.