En los últimos 25 años, la producción aviar en Argentina pasó de menos de un millón de toneladas a algo más de 2 millones. Solo en el último año, en este rubro se creció 1,4% interanual.

En los últimos 25 años, la carne aviar ganó un espacio en las preferencias de los consumidores argentinos y a partir de un crecimiento estable en su producción y precios competitivos en los mostradores frente a los cortes vacunos, se instaló definitivamente en la mesa de los argentinos. 

Franco Artusso y Martina Abduca, del Ieral de la Fundación Mediterránea, realizaron un pormenorizado recorrido en donde analizaron la expansión de esta cadena de valor.

Los números más recientes de la producción aviar en Argentina son por demás sólidos y en 2023, la oferta de esta carne al mercado interno fue de 2,13 millones de toneladas, un crecimiento interanual de 1,4%. 

Del total producido el año pasado, un 93% se destinó al mercado interno y el 7% restante fueron a mercados externos. En los últimos 25 años, el informe identificó tres etapas en el desempeño productivo del sector.

El año pasado, la faena aviar fue de 734,5 millones de cabezas, un 1,6% más en relación a 2022.  El 51,3% del total de pollos se faenó en Entre Ríos (376,7 millones de cabezas) y el 35,1% en territorio bonaerense, unas 257,7 millones de cabezas). El resto se dividió entre las provincias de Santa Fe (5%), Córdoba (4,5%), Rio Negro (2,3%), Salta (1,2%) y Mendoza (0,6%).

“No se observan grandes cambios en cuanto a la distribución provincial de la faena durante las últimas décadas”, señalaron.  A nivel nacional, Artusso y Abduca diferenciaron tres etapas en la evolución, crecimiento y consolidación del sector avícola nacional.

La primera a fines de los 90´, con niveles de producción muy bajos en los años de crisis de la Convertibilidad, entre 1998 y 2003. Luego comienza un proceso de fuerte crecimiento que se extendió por una década,  con una producción que pasó de menos de un millón de toneladas en 2003 a cerca de dos millones en 2013.

“Al mirar la película de los últimos 25 años, se encuentra que la oferta interna de carne aviar ha ido creciendo casi ininterrumpidamente a la par de la producción, aunque a una tasa algo menor, dado que parte de lo producido comenzó a comercializarse en el mercado externo”, explicaron.

Al analizar en detalle el comercio exterior, señalaron que en las dos últimas décadas, las exportaciones representaron en promedio el 10% de la producción y nunca se llegó a superar más del 15%. En este punto, remarcaron que el frente externo de la cadena está mucho más desarrollado en comparación a los porcinos, pero es menor al sector vacuno, tanto por los volúmenes manejados como por el tiempo que la ganadería bovina lleva en el comercio internacional.

El año pasado, el brote de gripe aviar impactó de manera negativa sobre los envíos al exterior de los productos y subproductos de la cadena. Esta situación era esperable, a partir del cierre inmediato de muchos mercados.